Escuché el disco de Paul Simon, “Hearts and bones”, fabricado en el querido vinilo, tantas veces en los años 80.
La canción “René and Georgette Magritte with their dog after the war”, siempre me llamó la atención.
La imagen de la pareja bailando a la luz de la luna, al son de viejas canciones, hay tanta melancolía en ese tema, crea un ambiente romántico, casi irreal.
Y es maravilloso como música y letra fluyen y se funden perfectamente.
Es esa conjunción de arte lo que me fascina.
Rene y Georgette Magritte con su perro después de la guerra.
Volvieron a su suite del hotel y abrieron la puerta.
Desprendiéndose con facilidad de sus trajes de noche.
Bailaron a la luz de la luna.
Al son de los Penguins, los Moonglows, los Orioles, y los Five Satins.
La profunda y prohibida música que tanto ansiaban.
Rene y Georgette Magritte con su perro después de la guerra.
Caminando por la calle Chistopher entraron en una tienda de ropa masculina
con todos los maniquíes vistiendo una moda que les trajo lágrimas a sus ojos de inmigrantes
Tal como los Penguins, los Moonglows, los Orioles y los Five Satins.
El dulce flujo de la música corriendo en el aire.
Oh Rene y Georgette Magritte con su perro después de la guerra.
Lado a lado, se adormecieron
décadas deslizándose como indios,
el tiempo no cuesta nada.
Cuando se despierten, descubrirán
que todos sus objetivos personales se entrelazaron.
Rene y Georgette Magritte con su perro después de la guerra.
Cuando cenaban con la elite de poder y miraron dentro del cajón del dormitorio.
Qué es lo que ustedes piensan que ellos tienen guardado en el frío archivo de sus corazones?,
los Penguins, los Moonglows, los Orioles, y los Five Satins,
ahora y por siempre, como antes.
Rene y Georgette Magritte con su perro después de la guerra.

Magritte.
