"No existe ninguna fórmula ni método secreto. Se aprende a base de amar: prestando atención, y haciendo lo que se descubre que hay que hacer"
Aldous Huxley
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domingo, 20 de febrero de 2011

¿Cómo cocinar tu vida?


Hace un tiempo ví la película de la directora alemana Doris Dorrie: “Sabiduría garantizada”, el acercamiento de dos hermanos en plena crisis de la mediana edad, al budismo zen a través de un retiro en un monasterio en Tokio.



Esta vez en “Cómo cocinar tu vida” Doris acompaña al maestro y cocinero zen Edward Brown en un retiro en Austria donde enseña a cocinar y a revalorizar la comida casera, un mundo de sensaciones ilimitadas, como vehículo para enseñar y practicar budismo zen.

Teniendo como fundamento el tratado de Dogen: “ Tenzo Kyokun” Instrucciones al cocinero de un monasterio zen. y como base de práctica el cultivo de La Gran Mente, La Mente alegre y la Mente amable.



Quien pretenda encontrar un maestro zen acartonado o distante no verá aquí nada de eso, por el contrario Brown se presenta con sus defectos más exasperantes y eso hace al documental sumamente genuino y sincero.

El maestro es un ser humano haciendo su camino a cada momento, como cualquiera, cocinando su vida a fuego lento a veces o al máximo otras, consciente de que lo que ofrezca o aporte a los demás hace la diferencia.

Los pasajes donde aparecen fragmentos de filmaciones de su maestro Suzuki Roshi son imperdibles. Es un documental para ver más de una vez y saborearlo de a poco como una comida deliciosa.




sábado, 11 de septiembre de 2010

Seraphine de Senlis, una artista visionaria


La historia de Seraphine de Senlis (1864-1942) es tristemente conmovedora. Tenía un don natural para la pintura, no había recibido educación alguna y menos artística, se ganaba la vida limpiando casas, era extremadamente pobre en una época sumamente difícil, principios del siglo veinte en Francia, más exactamente en un pueblo llamado Senlis.



Decía que era su ángel de la guarda quien la inspiraba y su querida Virgen María, tenía una excepcional sensibilidad y una conexión total con la naturaleza. Fabricaba sus propios pigmentos a partir de raíces, plantas y flores del lugar, secreto que guardó siempre celosamente.



Pero quizás esa extrema sensibilidad sumada a condiciones de vida tan adversas y a cierta predisposición al desequilibrio mental hicieron que Seraphine traspasara el delgado límite entre la cordura y la locura.




A pesar de ser descubierta por casualidad, o causalidad por el coleccionista de arte Wilhelm Udhe(descubridor del célebre aduanero Rousseau), lo que hizo posible que por un tiempo se pudiera dedicar exclusivamente a pintar, su vida no termina exactamente como un cuento de hadas sino con su reclusión en una institucion para enfermos mentales en Clermont bajo la ocupación nazi en Francia, donde falleció a los 78 años.



Solo algunos años después de su muerte Wilhem Udhe consigue exponer su obra en Paris y Seraphine como tantos otros artistas geniales es reconocida como se lo merecía en vida. La intensidad y belleza exuberante de sus pinturas de estilo naif expresan su mundo interior rico y fascinante.

Su historia es relatada en una excelente película francesa estrenada, al menos aquí en Uruguay, recientemente, ganadora de numerosos premios Cesars.



Al verla pensás lo que podría haber sido su vida en otras condiciones, su gran talento y su capacidad de conectar con mundos sutiles a través de su devoción religiosa; pero fue lo que le toco vivir, la soledad, la incomprensión, y luego la enfermedad.


Quizás, la pequeña gran Seraphine, logró finalmente la paz del alma que buscaba obsesivamente a través de sus pinturas, y está sentada, como tanto le gustaba, a la sombra de un árbol, entre las flores, contemplando extasiada, algún cielo desconocido junto a sus ángeles.





domingo, 28 de febrero de 2010

Zen, la vida del maestro Dogen


"Flores en primavera, cuclillos en verano, la luna en otoño, y la fria nieve en invierno" .



"Estudiar el Camino de Buda es estudiar a sí mismo. Estudiar a sí mismo es olvidarse de sí mismo. Olvidarse de sí mismo es ser iluminado por los diez mil darmas. Ser iluminado por los diez mil darmas es estar libre del cuerpo-mente de uno mismo y de los de otros. No queda rastro de iluminación, y esta iluminación sin rastro sigue para siempre."



"Realizar la iluminación es como la luna que se refleja en el agua. La luna no se moja ni el agua se perturba. Aunque su luz es extensa y fuerte, la luna se refleja hasta en un charco de una pulgada de ancho. Toda la luna y todo el cielo se reflejan en una gota de rocío en el pasto, en una gota de agua. La iluminación no perturba a la persona, así como la luna no perturba el agua. Una persona no obstaculiza la iluminación, así como una gota de rocío no obstaculiza la luna en el cielo. El grosor de la gota es la altura de la luna. En cuanto a la duración del reflejo, debes examinar la vastedad o la pequeñez del agua, y debes discernir la brillantez o la obscuridad de la luna celeste."



"En el corazón de la noche
A la luz de la luna
Un barquito a la deriva
Ni sacudido por la brisa
Ni movido por las olas".


Dogen







martes, 8 de diciembre de 2009

La felicidad trae suerte


Después de ver la película de Mike Leigh, que lleva este título, necesité unos momentos para darme cuenta que era lo que no me terminaba de cerrar. Había como una incomodidad con el personaje de Poppy, que por lo que leí en otros blogs, a algunos les generó el efecto contrario al deseado. En vez de inspirarles simpatía les daba ganas de borrarle la sonrisa que tiene colgada en la cara de principio a fin de una bofetada, ja, ja.

Sin llegar a estos extremos, me parece que la intención del director es buena, reconozco que la primera media hora, pensé: Pero esta mujer está “chiflada”, es una “pesada” insoportable, y se comporta como una adolescente a los 30.

Pero lo que me llamaba la atención era la acabada elaboración de cada uno de los personajes que iban apareciendo e interactuando con Poppy.


Y en medio de esa exagerada expresividad vas percibiendo lo que realmente le interesa a Poppy: ser feliz, ser completamente sincera , ayudar a los otros y no juzgar.


Quizás la manera de plantearlo es un poco artificiosa como la escena con el indigente, pero es cierto que el personaje de Scott, el instructor de manejo, es mucho más fácil de encontrar todos los días, ya estamos acostumbrados a los amargados y coléricos “Scott” y no así a las “Poppys”.


Poppy se mueve por la vida desprejuiciadamente pero se enfoca en cosas interesantes por ejemplo, es capaz de percibir que detrás de la violencia de uno de sus alumnos hay algo más profundo y trata de hacer algo al respecto (cosa impensable hace unos años en la educación inglesa) o en la linda relación de amistad con su compañera de apartamento.

Y es capaz de manejar una situación muy difícil con inteligencia y compasión, de entender al otro y a la vez decir “no”, que no va más.


Y finalmente podés entender la visión del director en la antítesis de los protagonistas: Una actitud abierta y compasiva brinda una protección especial y como consecuencia, trae buena suerte.

No es una gran película ni mucho menos pero son los pequeños detalles que la hacen recomendable.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Las alas del deseo


Los ángeles pueden escuchar los pensamientos de los seres humanos. Una idea tan dulce como dolorosa.

El movimiento de una cámara que sobrevuela las bulliciosas calles de Berlín (aún con muro).

Miríadas de ángeles, almas eternas que no conocen el placer de las pequeñas cosas como calentarse las manos en una noche fría.

Siempre dispuestos a consolar, a percibir la voz interna, del hombre solitario, de la mujer que desea que la amen, del que lee un libro, del que siente que la muerte se acerca.


Win Wender cuenta una historia con un trasfondo dramático de una manera profundamente poética.


Dos ángeles amigos que charlan y preguntan: ¿Acaso la vida bajo el sol no es solo un sueño?.

A uno de ellos le pesa un anhelo: el de sentir,… poder decir “ahora” y ya no más,“para siempre” ni “eternamente”. Cierra los ojos y escucha…solo los niños lo ven.


Damiel se ha enamorado de Marion la bella trapecista.

Le escucha murmurar: “Ya no seré trapecista. ¿cómo debo vivir?, ¿cómo debo pensar?, cierro los ojos y las piedras cobran vida. El deseo de una ola de amor dentro de mí. Eso me hace torpe, la ausencia del placer. El deseo del amor. El deseo de amar. Esperé una eternidad para oír una palabra cariñosa, alguien que dijera: hoy te amo tanto. El tiempo cura. ¿Y si el tiempo fuera la enfermedad?”


El otro ángel, Cassiel, su amigo, le declara: “hay otros soles además del sol. En la noche profunda, comenzará la primavera, crecerán alas nuevas, en lugar de las viejas alas. Buscarás, encontrarás y tendrás a Marion. Ella te llevará a casa”.


Esta película memorable y maravillosa se ha quedado en el recuerdo y en el corazón de muchos de nosotros, no es fácil hablar de ella, hay que verla, es poesía hecha cine.

Para los que no lo vieron espero haber logrado mi cometido, transmitirles el encanto contando lo mínimo…qué lo disfruten!