"No existe ninguna fórmula ni método secreto. Se aprende a base de amar: prestando atención, y haciendo lo que se descubre que hay que hacer" Aldous Huxley
Inspirado en el Tao te King Ricardo Parada creó un mazo de cartas. Cada una de ellas nos muestra un pasaje o capítulo del libro y un comentario del autor. Hoy después de mezclar las 54 cartas saqué la siguiente que comparto con ustedes:
"Alcanza el vacío, sin deseos, observa el silencio hasta alcanzar la plenitud. De todo cuanto viene a la existencia, contempla su retorno. Todas las cosas crecen agitadamente, pero luego, cada una se vuelve a su esencia. Volver a su esencia es hallar la paz. Obtener la paz es volver al origen. Volver al origen es conocer la eternidad. Conocer la eternidad es iluminación."
Expande tu conciencia más alla de la ilusión de lo aparente. En esa luz, la importancia de cada cosa se te revelará.
Hace poco visité el blog “Meditación y silencio” y en él Blanca habla de su experiencia en la “Oración de Jesús” u oración del corazón, plegaria que tiene su origen en el cristianismo ortodoxo griego, al igual que ella la conozco hace muchos años y tuve un período en que la practicaba, el recuerdo que tengo es muy profundo, es una oración que abre y despeja completamente el chakra cardíaco, y el sentimiento al realizarla es de puro amor y humildad. Similar al Zikr del sufismo integra la mente y el corazón. Porqué uno la deja, no sé, quizás, la perseverancia flaquea, o en mi caso tomás otro camino, lo cierto es que no solo es hermosa sino muy poderosa. Para quienes no la conozcan transcribo un fragmento de un texto que pertenece a la Philokalia conjunto de escritos del cristianismo del primer milenio, compilados en el siglo XVIII.
“Ustedes saben que al respirar inhalamos y exhalamos el aire. Los órganos que realizan esta función son los pulmones, que están alrededor del corazón. De modo tal que el aire, pasando por ellos, envuelve por lo tanto al corazón. De este modo, la respiración es un camino natural hacia el corazón. Así, habiendo recogido la mente dentro de ustedes mismos, condúzcanla hacia el canal de la respiración, a través del cual el aire alcanza el corazón y, junto con este aire inhalado, fuercen a la mente a descender hacia el corazón, a entrar y permanecer allí. Acostúmbrenla, hermanos, a no salir del corazón demasiado pronto porque al principio se siente muy sola en esa reclusión interior, pero, cuando se acostumbra a ello, comienza por el contrario, a desagradarle estar afuera dando vueltas sin meta y ya no es más agobiante para ella estar adentro. Como un hombre que ha estado lejos de su hogar, cuando vuelve, está fuera se sí de tanta alegría por ver nuevamente a sus hijos y esposa los abraza y no puede expresar todo lo que quisiera, lo ,mismo ocurre con la mente: cuando se une al corazón está plena de indecible alegría y deleite.
Así comprende el hombre que el Reino de los Cielos está verdaderamente dentro de nosotros y, viéndolo en sí mismo, intenta luchar con la plegaria pura para mantenerlo y fortalecerlo allí y considera todo lo externo como algo no valioso de atención y totalmente falto de atractivo.
Cuando, de este modo, entren en el lugar del corazón como les he dicho, den gracias a Dios y, alabando su misericordia, sostengan con firmeza este hacer que les enseñará cosas que no podrían aprender jamás de otro modo. Más aun, deben saber que cuando la mente se establece firmemente en el corazón, no debe permanecer allí en silencio y ociosa sino debe repetir constantemente la plegaria: “Señor, Jesucristo, Hijo de Dios,ten piedad de mí” sin cesar. Porque esta práctica, que mantiene a la mente lejos de los sueños, le permite eludir y ser impenetrable a las sugerencias del enemigo y, cada día, la acerca más y más al amor y al anhelo de Dios”.
(Del Discurso acerca de la Sobriedad de Niséforo el Solitario)
"No cargues tu corazón de una idea que Lo involucre, pues así arriesgas de asimilarlo a eso que El no es. Meditando Su atributo, lo encuentras; imaginando Su esencia, lo pierdes".
Abu Yadid Bistami.
Zikr, en árabe: recuerdo, invocación, nombre de Dios.
“Esta invocación, pilar de la vía sufí o del derviche, reúne y concentra todas las actitudes y etapas de la oración en general. Se practica a partir del momento en que el sheikh o Maestro da al buscador o saalik, un nombre o atributo de Dios para que, por la asiduidad, la exploración de la amplitud de su significación en la vida diaria, y el reconocimiento agradecido, lo haga su bien propio.
El zikr consiste en liberarse de la negligencia y el olvido de Dios, por medio de la presencia permanente del corazón con la Verdad (al Haqq).
El zikr es un fuego que no puede ni durar ni dispersarse. Cuando penetra en una casa dice: Yo, nadie más que Yo”, lo cual es una de las significaciones de la shahada, “La ilaha illa-Llah”, (No hay más Dios que Dios).
Y si encuentra madera la consume y se vuelve fuego. Si la casa está a oscuras, el zikr se vuelve luz y la ilumina. Si encuentra una luz, se vuelve luz sobre luz. El zikr del corazón se parece al zumbido de las abejas: es un sonido que no es ni intenso hasta el punto de disturbar, ni discreto hasta el punto de no ser perceptible. Es entonces que el Invocado se toma el dueño del corazón, hace desaparecer el zikr, lo oculta, y el invocante no puede ya alejarse más ni del zikr ni del corazón; la inclinación hacia el zikr o hacia el corazón se manifiesta entonces espontáneamente en él. Es un velo absorvente, es la extinción.
Una observación: el zikr practicado con las letras sin la presencia es zikr de la lengua. El de la presencia en el corazón es el zikr del corazón. El zikr de la desaparición de la presencia en el Invocado (al madkur) es el zikr del secreto: tal es es zikr oculto (hafi).
Ibn Ata´ Alá Al Iskandari.
Extraído del libro “De amantes y mendigos” del maestro sufi Manuel Aguiar.