"No existe ninguna fórmula ni método secreto. Se aprende a base de amar: prestando atención, y haciendo lo que se descubre que hay que hacer"
Aldous Huxley

sábado, 11 de diciembre de 2010

Adviento


El período de Adviento, comienza el cuarto domingo antes de Navidad, y anuncia la llegada de Cristo. Se halla regido por el Ängel de la Expectación. Significa aguardar la celebración del nacimiento de Jesús.


La palabra latina adventus significa “llegada” o “advenimiento”, y esta es una época de preparación espiritual, no solo para la arribada de la Luz de Cristo al comienzo de la era cristiana sino también para Su retorno al final de los días.


El anuncio de la Navidad constituye un recuerdo para que dirijamos nuestros pensamientos hacia el retorno de la Luz, simbolizado por el nacimiento de Cristo Niño. Marcamos las jornadas que preceden a esa noche hasta que nosotros también renacemos en la luz sacra de la pureza íntima.


El Adviento es una época de reflexión, para concentrarnos en nuestra luz interior y hallar el amor abnegado por la humanidad que se celebra universalmente en la Navidad.


Nuestros pensamientos se orientan para mostrar nuestro amor con regalos y con el fin de encontrar modos de aliviar el dolor y los sufrimientos de los necesitados. Exaltamos la inocencia y la pureza del sagrado niño que vive en cada corazón durante este tiempo.



“Oh, Angel de la Expectación,

Tú nos pides que honremos la llegada de la Luz y que preparemos nuestras almas para la riqueza de la donación.

Contribuye a templar nuestros deseos y a llevar a nuestra conciencia, modos a través de los cuales podamos marcar una diferencia en la expansión de la luz de Cristo en el mundo.”

Ambika Wauters.

domingo, 5 de diciembre de 2010

La Eulogia y la "beyeza" por el absurdo


Entrañables personajes del humorista, dibujante y escritor argentino Roberto Fontanarrosa: Inodoro, Mendieta y la Eulogia, cuya belleza no se caracteriza exactamente por lo que se ve...


"Cuando alcancé la sabiduría, ella me miró y dijo: "Ya me alcanza cualquiera".



"El espíritu del virtuoso es como un espejo. Te miras en él y puedes peinarte."

"Una palabra puede herir. Pero un martillazo es feroz."


"Se aprende más en la derrota que en la victoria, pero… ¡Prefiero esa ignorancia!"

"Para el Sabio no existe la riqueza. Para el Virtuoso no existe el poder. Y para el Poderoso no existen ni el Sabio ni el Virtuoso".



"De mí se dirá posiblemente que soy un escritor cómico, a lo sumo. Y será cierto. No me interesa demasiado la definición que se haga de mí. No aspiro al Nobel de Literatura. Yo me doy por muy bien pagado cuando alguien se me acerca y me dice: me cagué de risa con tu libro."

Roberto Fontanarrosa(26 de noviembre 1944-19 de julio 2007, Rosario, Argentina).


Eso es arte...eso es fútbol:

viernes, 3 de diciembre de 2010

Serrat




Recuerdo nuestro primer tocadiscos, una pequeña valijita de plástico azul y el primer disco que trajo mi padre, uno de tapa amarilla de los “Wawanco”.


A partir de allí la interminable lista de vinilos, cassettes y compact-disc.


Pero los que recuerdo con más cariño de aquellos primeros discos, gracias a mi madre son los de Joan Manuel Serrat: A Machado, y luego Mediterráneo.


Podría elegir cualquiera de las tantas canciones preciosas de esas épocas inolvidables de Serrat pero como fue un momento de recuerdos de la niñez, les dejo estas dos: "Canción infantil" y "A esos locos bajitos". Y si es verdad que los ojos son las ventanas del alma, aunque suene cursi, la belleza de la mirada de Serrat siempre me maravilló.





Canción infantil.

(Joan Manuel Serrat)

Y bueno, pues,
un día más
que se va colando
de contrabando.

Y bueno, pues,
adiós a ayer
y cada uno
a lo que hay que hacer.

Tú, enciende el sol.
Tú, tiñe el mar,
y tú, descorre el velo
que oscurece el cielo,
y tú, ve a blanquear
la espuma y la nube,
la nieve y la lana,
y tú, conmigo a cantar la mañana.

Tú, a dibujar
el trigo y la flor.
Tú, haces de viento,
dales movimiento
y tú les das color.
Tú, amasa los montes.
Tú, al pozo a baldear
y tú, conmigo y el gallo a cantar...

Que hay que empezar
un día más.
Tire pa'lante
que empujan atrás.

Y póngase el calcetín, paloma mía,
y véngase a cocinar el nuevo día.
Todo esta listo, el agua, el sol y el barro,
pero si falta usted no habrá milagro.

Si le falta usted
a un mundo enfermo y con canas,
quién va a hacerle la cama
y quién le peinará la frente
y quién le lavará la cara.
Si falta su risa
para echarlo a andar.
Venga conmigo y el gallo a cantar.


miércoles, 1 de diciembre de 2010

El extraño caso de Mr. Dadd



Historia extraña e inquietante como pocas es la del pintor inglés Richard Dadd (1817-1886) un excelente dibujante y pintor victoriano que se dedicaba a pintar toda clase de seres fantásticos con gran realismo y precisión. A los 25 años emprendió con un amigo un viaje iniciático por Italia, Grecia, Turquía y Egipto. Después de una gran insolación y unos cuantos días dedicado a fumar opio y demás, se evidenció que no estaba bien. A la vuelta convencido de que era un mensajero del dios Osiris cuya misión era exterminar de la tierra a los emisarios del mismísimo demonio, terminó con la vida de su propio padre y trató de llevarse a alguno más de una larga lista que había confeccionado. Huyó pero afortunadamente lo atraparon en Francia y pasó 42 años en una variedad de manicomios para criminales de la época.



Pero he aquí que cuando estaba internado y dio por terminada su misión de emisario del dios y volvió a su oficio de pintor, realizando distintas pinturas, logró su obra más acabada, su obra maestra: un pequeño óleo apenas 67 cm x 52,5 cm intitulado “El golpe maestro del leñador duende” cuya realización le ocupó 10 años y que dejó inacabado al ser trasladado a otro manicomio.



Pero dejo al escritor y filósofo Fernando Savater seguir comentándoles, como solo él sabe hacerlo, esta perturbadora creación y su significado:

En un escenario de abigarramiento obsesivo, pintado al microscopio, sin huecos ni alivio, el anónimo leñador se dispone eternamente a descargar su hachazo definitivo sobre una gigantesca castaña. Diversos personajes de fábula, elegantemente hechizados o grotescos, margaritas atentas, juncos, frutos caídos, observan con aliento suspenso la ejecución de lo inminente. Quizá esperen ser rescatados por ese sacrificio a la vez implacable e incruento, duplicación misteriosa de aquel otro, sanguinario, que los esclavizó en el jardín alucinante. Es la vivencia desgarradora del tiempo en la acción lo que está allí pintado, como bien resume Octavio Paz en su comentario de la obra: "La espera es eterna: anula el tiempo; la espera es instantánea, está al acecho de lo inminente, de aquello que va a ocurrir de un momento a otro: acelera el tiempo".

Eterno retorno de lo mismo tan raudo que ni siquiera llega a ocurrir la primera vez, y así consigue su particular infinitud, juntamente opresiva y fascinadora. En el pequeño óleo no se distingue ni una pincelada: las figuras no parecen pintadas, sino injertadas en un decorado tangible.

Trasladado a Broadmoor, Richard Dadd regaló su obra maestra inacabada a uno de sus enfermeros. En su nueva penitenciaría sobrevivió aún 21 años, hasta el 8 de enero de aquel 1886. Oh tú, visitante de la Tate Gallery, detente un momento ante este momento detenido del leñador mágico, reflexiona sobre el peso de lo irrevocable y da gracias por tu frágil cordura al oscuro destino que ignoras."



martes, 23 de noviembre de 2010

La teoría de la bellota y el código del alma



James Hillman es un psicólogo norteamericano y analista junguiano, representante principal de la escuela arquetipal en psicología analítica Desarrolló la psicología arquetipal.

En su obra de 1997, The Soul's Code: In Search of Character and Calling, Hillman perfila lo que denomina la teoría de la bellota del alma. Esta teoría afirma que cada individuo dispone ya en sí mismo su propio potencial de posibilidades únicas, del mismo modo que una bellota contiene el patrón de un árbol de roble. Describe cómo una energía del alma única e individual está contenida dentro de cada ser humano, se despliega a lo largo de su vida y es expresada en su vocación y en su trabajo cuando ha florecido o se ha actualizado completamente.

Argumenta en contra de la "naturaleza y la educación" como explicaciones únicas del crecimiento individual, sugiriéndose una tercera clase de energía, el alma individual, responsable de gran parte del carácter individual, de la aspiración y del logro. También argumenta en contra de otros factores ambientales y externos como determinantes exclusivos del crecimiento individual, incluida la falacia parental, dominante en psicoanálisis, por la cual nuestros padres son vistos como cruciales en la determinación de quienes somos al proveernos su material genético, acondicionamiento y patrones de comportamiento. Aun reconociendo la importancia de los factores externos en el florecimiento de la semilla, argumenta en contra de la atribución de toda la individualidad humana, el carácter y el logro a estos factores. El libro sugiere la reconexión con el tercer factor, superior, en el descubrimiento de nuestra naturaleza individual, y en la determinación de quiénes somos y nuestra llamada de la vida.

Hillman sugiere una revaluación de cada individuo de su propia infancia y vida presente para tratar de encontrar su vocación particular, la semilla de su propia bellota. Ha dejado escrito que debe ayudar a precipitar la reconexión con el alma del mundo en el espacio entre la racionalidad y la psicología. Complementa la noción de crecimiento con la noción de crecer hacia abajo, o arraigar en la tierra y quedar conectado a ella, en orden a que el individuo crezca aún más. Hillman incorpora la lógica y el pensamiento racional, así como la referencia a historias de casos de personas bien conocidas en la sociedad, cuyos daimones se consideran claramente expuestos y materializados, en la discusión sobre el daimon. Sus argumentos son también considerados en consonancia con el puer eternus o joven eterno cuya ardiente existencia momentanea podría ser vista en la obra de poetas románticos tales como Keats o Byron y en jóvenes estrellas de rock recientemente fallecidas como Jeff Buckley o Kurt Cobain. Hillman también rechaza la causalidad como un marco de definición y sugiere en su lugar una cambiante forma de destino por la cual los acontecimientos no son inevitables pero están obligados a ser expresados de algún modo dependiendo del carácter del alma del individuo.


Acerca del alma, del carácter & de la vocación.



marzo de 1998

Entrevista de Scott London a James Hillman (extracto)

Traducción de Enrique Eskenazi

Scott London: Ud. ha escrito y dado clases acerca de la necesidad de revisar la psicoterapia a lo largo de más de tres décadas. Ahora, de improviso, el público parece receptivo a sus ideas: Ud. figura en las listas de bestsellers y en las charlas de TV. ¿Por qué cree que su obra imprevistamente ha tocado una cuerda?

James Hillman: Creo que está habiendo un cambio de paradigma en la cultura. La antigua psicología ya no funciona más. Demasiada gente ha estado analizando su pasado, su niñez, sus recuerdos, sus padres, y dándose cuenta de que no hace nada- o de que no hace lo suficiente.

SL: Ud. no es una figura muy popular dentro del mundo institucional de los terapeutas.

JH: No soy crítico con la gente que hace psicoterapia. Los terapeutas que están en primera línea tiene que hacer frente a un enorme caudal de los fracasos sociales, políticos y económicos del capitalismo. Son sinceros y trabajan duro con muy poca credibilidad, y el sistema y las compañías farmacéuticas intentan eliminarlos. De modo que realmente no intento atacarlos. Lo que ataco son las teorías de la psicoterapia. Uno no ataca a los heridos de Vietnam, sino a la teoría detrás de la guerra. No es error de nadie que haya luchado en esa guerra. La guerra misma era el error. Lo mismo ocurre con la psicoterapia. Transforma todos los problemas en problemas subjetivos, internos. Y no es de allí de donde vienen los problemas. Provienen del entorno, las ciudades, la economía, el racismo. Provienen de la arquitectura, de los sistemas de enseñanza, del capitalismo, de la explotación. Vienen de muchos sitios que la psicoterapia no trata. La teoría de la psicoterapia lo vuelve todo sobre ti: tú eres el que está mal. Lo que intento decir es que si un muchacho tiene problemas o está desanimado, el problema no está simplemente dentro del muchacho; también está en el sistema, en la sociedad.

SL: No se puede arreglar a la persona sin arreglar la sociedad.

JH: No lo creo. Pero no creo que nada cambie hasta que no cambien las ideas. El punto de vista corriente de los norteamericanos consiste en creer que algo está mal en la persona. Tratamos a las personas de la misma manera que tratamos a los coches. Llevamos el pobre muchacho al doctor y preguntamos "qué no funciona en él, cuánto costará y cuándo podemos pasar a buscarlo". No podemos cambiar nada hasta que tengamos ideas frescas, hasta que empecemos a ver las cosas diferentemente. Mi objetivo es crear una terapia de las ideas, tratar de aportar nuevas ideas, de modo que podamos ver de modo diferente los mismos viejos problemas.




SL: En "El código del alma" Ud. habla acerca de "la teoría de la bellota". ¿Qué es eso?

JH: Bueno, es más un mito que una teoría. Es el mito de Platón de que uno llega al mundo con un destino, aunque él emplea la palabra "paradigma" o arquetipo en lugar de destino. La teoría de la bellota dice que existe una imagen individual que le pertenece a tu alma.
El mismo mito puede encontrarse en la kabbalah. Los Mormones también lo tienen. Los Africanos también lo tienen. Los Hindúes y los Budistas también lo tienen de diferente manera -lo vinculan más con la reencarnación y el karma, pero aún así uno llega al mundo con un destino particular. Los indios americanos también lo tienen y muy fuerte. De modo que todas estas culturas a lo largo del mundo tienen esta comprensión básica de la existencia. Sólo la psicología americana no la tiene.

SL: En nuestra cultura tendemos a pensar en la vocación en términos de "profesión" o "carrera".

JH: Sí, pero la vocación puede referirse no sólo a maneras de hacer -esto es, trabajo- sino también a maneras de ser. Por ejemplo ser amigo. Goethe decía que su amigo Eckermann había nacido para la amistad. Aristóteles hacía de la amistad una de las grandes virtudes. En su libro sobre ética, tres o cuatro capítulos están dedicados a la amistad. En el pasado, la amistad era algo inmenso. Pero para nosotros es difícil pensar en la amistad como una vocación, porque no es una profesión.


SL: ¿Cuál es el primer paso para entender la propia vocación?

JH: Es muy importante preguntarse a sí mismo: "Cómo puedo ser útil a los demás? ¿Qué quieren la gente de mí?" Esto bien podría revelar para qué está uno aquí.

SL: Ud. ha escrito que "la gran tarea de cualquier cultura es mantener los invisibles en contacto". ¿Qué quiere decir con ello?

JH: Es una idea difícil de explicar sin abandonar la psicología e introducirse en la religión. No hablo sobre quiénes son los invisibles, o dónde viven o qué quieren. No hay teología en ello. Pero es el único modo en que los humanos podamos dejar de ser tan humano-céntricos: permanecer vinculados a algo otro que humano.

SL: ¿Dios?

JH: Sí, pero no tiene que ser necesariamente algo tan elevado.

SL: ¿Nuestra vocación?

JH: Creo que el primer paso es darse cuenta de que cada uno de nosotros tiene tal cosa. Y luego debemos mirar hacia atrás en nuestras vidas y considerar algunos de los accidentes y curiosidades y rarezas y problemas y enfermedades y comenzar a ver más en estas cosas de lo que habíamos visto antes. Plantea preguntas, de modo que cuando ocurren esos pequeños y peculiares accidentes, uno se pregunta si hay algo más en acción en nuestra vida. No tiene que involucrar necesariamente una experiencia extra corporal durante una intervención quirúrgica ni el tipo de magia de alto nivel que la New Age intenta meternos. Es más una sensibilidad, tal como la que tendría una persona que viviera en una cultura tribal: el concepto de que hay otras fuerzas en acción. Un modo de vivir más reverencial.



SL: Antes mencionó a Goethe. El observó que nuestra mayor felicidad reside en practicar un talento para el que fuimos hechos. ¿Somos tan desgraciados, como cultura, porque estamos disociados de nuestros talentos innatos, nuestro código del alma?

JH: Creo que somos desgraciados en parte porque tenemos solo un dios, y es la economía. La economía es un porteador de esclavos. Nadie tiene tiempo libre, nadie tiene ocio. Toda la cultura está bajo una presión terrible y fraguada de preocupaciones. Es difícil salirse de esa caja. Esa es la situación dominante en todo el mundo.
Además, veo la felicidad como un derivado, no como algo que se persigue por sí mismo. No creo que pueda perseguirse la felicidad. Creo que esa frase es uno de los pocos errores que cometieron los Padres de la Constitución. Quizás querían decir algo distinto a lo que entendemos hoy - la felicidad como el propio bienestar en la tierra.

SL: Es difícil perseguir la felicidad. Parece acercarse a uno sigilosamente.




JH: Ikkyu, el monje loco japonés, tiene un poema que dice:

"Uno hace esto, uno hace aquello
uno discute a la izquierda, uno discute a la derecha,
uno desciende, uno asciende,
esta persona dice no, uno dice sí,
adelante y atrás
uno es feliz
uno es realmente feliz"


Lo que está diciendo es: Detén todo ese absurdo. Realmente eres feliz. Detente por un minuto y te darás cuenta de que eres feliz simplemente siendo. Creo que es la búsqueda lo que echa a perder la felicidad.Si abandonamos la búsqueda, está aquí mismo.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Micael



"Micael,

seres luminosos haznos ser, valerosos.
arcángel micael."
Juana Molina.


domingo, 14 de noviembre de 2010



Vivo el espejismo de estar contigo
y así camino
bajo la luna por un bosque en flor.


Akiko Yanakiwara (1878-1942)