
“Que la paz sea conmigo, el santo Hijo de Dios.
Que la paz sea con mi hermano, que es uno conmigo.
Y que a través nuestro, el mundo sea bendecido con paz.”
Un Curso de Milagros.
Feliz año para todos.
“Los únicos momentos que valen la pena al tocar son cuando dichosamente puedo ignorar a las personas a las que se supone entretengo. Ya no hay yo, ni público necio al que divertir. Sólo queda el corazón y el alma., el mundo, los pájaros, tormentas, sueños, tristeza, serenidad celestial. Entonces soy un artista digno de tal nombre…
Hasta que esto sucede, o si no llega a ocurrir, no soy más que un desgraciado”.
William Kapell (1922-1953).
El período de Adviento, comienza el cuarto domingo antes de Navidad, y anuncia la llegada de Cristo. Se halla regido por el Ängel de la Expectación. Significa aguardar la celebración del nacimiento de Jesús.
La palabra latina adventus significa “llegada” o “advenimiento”, y esta es una época de preparación espiritual, no solo para la arribada de la Luz de Cristo al comienzo de la era cristiana sino también para Su retorno al final de los días.
El anuncio de la Navidad constituye un recuerdo para que dirijamos nuestros pensamientos hacia el retorno de la Luz, simbolizado por el nacimiento de Cristo Niño. Marcamos las jornadas que preceden a esa noche hasta que nosotros también renacemos en la luz sacra de la pureza íntima.
El Adviento es una época de reflexión, para concentrarnos en nuestra luz interior y hallar el amor abnegado por la humanidad que se celebra universalmente en la Navidad.
Nuestros pensamientos se orientan para mostrar nuestro amor con regalos y con el fin de encontrar modos de aliviar el dolor y los sufrimientos de los necesitados. Exaltamos la inocencia y la pureza del sagrado niño que vive en cada corazón durante este tiempo.
“Oh, Angel de la Expectación,
Tú nos pides que honremos la llegada de la Luz y que preparemos nuestras almas para la riqueza de la donación.
Contribuye a templar nuestros deseos y a llevar a nuestra conciencia, modos a través de los cuales podamos marcar una diferencia en la expansión de la luz de Cristo en el mundo.”
Ambika Wauters.
"El espíritu del virtuoso es como un espejo. Te miras en él y puedes peinarte."
"Una palabra puede herir. Pero un martillazo es feroz."
"Se aprende más en la derrota que en la victoria, pero… ¡Prefiero esa ignorancia!"
"Para el Sabio no existe la riqueza. Para el Virtuoso no existe el poder. Y para el Poderoso no existen ni el Sabio ni el Virtuoso"."De mí se dirá posiblemente que soy un escritor cómico, a lo sumo. Y será cierto. No me interesa demasiado la definición que se haga de mí. No aspiro al Nobel de Literatura. Yo me doy por muy bien pagado cuando alguien se me acerca y me dice: me cagué de risa con tu libro."
Roberto Fontanarrosa(26 de noviembre 1944-19 de julio 2007, Rosario, Argentina).
Recuerdo nuestro primer tocadiscos, una pequeña valijita de plástico azul y el primer disco que trajo mi padre, uno de tapa amarilla de los “Wawanco”.
A partir de allí la interminable lista de vinilos, cassettes y compact-disc.
Pero los que recuerdo con más cariño de aquellos primeros discos, gracias a mi madre son los de Joan Manuel Serrat: A Machado, y luego Mediterráneo.
Podría elegir cualquiera de las tantas canciones preciosas de esas épocas inolvidables de Serrat pero como fue un momento de recuerdos de la niñez, les dejo estas dos: "Canción infantil" y "A esos locos bajitos". Y si es verdad que los ojos son las ventanas del alma, aunque suene cursi, la belleza de la mirada de Serrat siempre me maravilló.
Canción infantil.
Historia extraña e inquietante como pocas es la del pintor inglés Richard Dadd (1817-1886) un excelente dibujante y pintor victoriano que se dedicaba a pintar toda clase de seres fantásticos con gran realismo y precisión. A los 25 años emprendió con un amigo un viaje iniciático por Italia, Grecia, Turquía y Egipto. Después de una gran insolación y unos cuantos días dedicado a fumar opio y demás, se evidenció que no estaba bien. A la vuelta convencido de que era un mensajero del dios Osiris cuya misión era exterminar de la tierra a los emisarios del mismísimo demonio, terminó con la vida de su propio padre y trató de llevarse a alguno más de una larga lista que había confeccionado. Huyó pero afortunadamente lo atraparon en Francia y pasó 42 años en una variedad de manicomios para criminales de la época.
Pero he aquí que cuando estaba internado y dio por terminada su misión de emisario del dios y volvió a su oficio de pintor, realizando distintas pinturas, logró su obra más acabada, su obra maestra: un pequeño óleo apenas 67 cm x 52,5 cm intitulado “El golpe maestro del leñador duende” cuya realización le ocupó 10 años y que dejó inacabado al ser trasladado a otro manicomio.
Pero dejo al escritor y filósofo Fernando Savater seguir comentándoles, como solo él sabe hacerlo, esta perturbadora creación y su significado:
“En un escenario de abigarramiento obsesivo, pintado al microscopio, sin huecos ni alivio, el anónimo leñador se dispone eternamente a descargar su hachazo definitivo sobre una gigantesca castaña. Diversos personajes de fábula, elegantemente hechizados o grotescos, margaritas atentas, juncos, frutos caídos, observan con aliento suspenso la ejecución de lo inminente. Quizá esperen ser rescatados por ese sacrificio a la vez implacable e incruento, duplicación misteriosa de aquel otro, sanguinario, que los esclavizó en el jardín alucinante. Es la vivencia desgarradora del tiempo en la acción lo que está allí pintado, como bien resume Octavio Paz en su comentario de la obra: "La espera es eterna: anula el tiempo; la espera es instantánea, está al acecho de lo inminente, de aquello que va a ocurrir de un momento a otro: acelera el tiempo".
Eterno retorno de lo mismo tan raudo que ni siquiera llega a ocurrir la primera vez, y así consigue su particular infinitud, juntamente opresiva y fascinadora. En el pequeño óleo no se distingue ni una pincelada: las figuras no parecen pintadas, sino injertadas en un decorado tangible.
Trasladado a Broadmoor, Richard Dadd regaló su obra maestra inacabada a uno de sus enfermeros. En su nueva penitenciaría sobrevivió aún 21 años, hasta el 8 de enero de aquel 1886. Oh tú, visitante de la Tate Gallery, detente un momento ante este momento detenido del leñador mágico, reflexiona sobre el peso de lo irrevocable y da gracias por tu frágil cordura al oscuro destino que ignoras."